Fundación Navarra para la Diversificación

Fundación Ruralcaja apuesta por la innovación y la rentabilidad en el campo

Pimientos que no repiten, sandías de colores, productos con medidas que permiten la venta sin recurrir al peso, variedades más picantes en busca del consumidor procedente de países que cocinan con sabores más fuertes, agricultura ecológica, estas son, entre otras, las principales novedades presentadas este mediodía en el Centro de Experiencias de Fundación Ruralcaja.

El Presidente de Fundación Ruralcaja, José Garrido, y el Director General de Investigación y Tecnología Agroalimentaria, Manuel Lainez, han dado a conocer hoy las nuevas variedades y productos de invierno obtenidos a partir de las investigaciones desarrolladas, durante los últimos meses, por la Fundación en colaboración con la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El trabajo del Centro de Experiencias de Fundación Ruralcaja está dirigido a ofrecer a los agricultores tanto nuevas técnicas de cultivo que sean rentables y competitivas, como nuevas variedades hortícolas que se adapten a las actuales demandas del consumidor.

Entre los productos más llamativos figuran los pimientos “sweet bite”, cuyo tamaño es pequeño y su color puede ser amarillo, naranja o rojo. Se caracterizan por ser dulces, tener poco semilla y ser más digestivos que los habituales, lo que es una garantía de la buena aceptación que pueden tener en el mercado.

Otra de las variedades en las que se han centrado las investigaciones ha sido la sandía cuya principal característica es su piel negra y su carne roja sin pepitas. Principalmente se ha trabajado en mejorar su calidad y, al igual que con el resto de variedades de sandía, se han realizado ensayos para lograr calibres intermedios, entre 3 y 5 kilos, que permitan la venta de este producto por unidad y sin necesidad de recurrir al peso. Con ello, aportan un valor añadido ya que facilitan una venta más cómoda y rápida.

Durante la jornada de puertas abiertas, también se ha presentado un proyecto dirigido a evitar el “colapso del melón”, enfermedad que afecta al sistema radicular y que provoca que la planta no pueda bombear el agua necesaria, lo que ocasiona su muerte. El proyecto se centra en el melón piel de sapo y tiene por finalidad obtener técnicas respetuosas con el medio ambiente que aporten mayores garantías al agricultor. Entre esas técnicas, cabe destacar el uso de raíces más potentes de otros productos, especialmente la calabaza.

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